Si el agua de tu ducha está demasiado caliente, puedes dañar tu cuero cabelludo. Si está demasiado fría, no limpiará bien tu cabello. Descubre la temperatura ideal para obtener una buena limpieza y proteger tu cuero cabelludo.
Primero, piensa en la acción del agua:
- ayuda al champú a hacer espuma y a distribuirse por el cuero cabelludo;
- disuelve las impurezas y la grasa;
- enjuaga el champú y las impurezas, el polvo y la caspa del cabello y el cuero cabelludo.
Lo suficientemente caliente para limpiar bien...
El agua caliente comienza a derretir las grasas presentes en tu cabello, que se encuentran en un estado ceroso y semisólido. Estas grasas son líquidas a temperatura corporal, pero se solidifican en superficies capilares más frías.
El agua caliente permite que tu champú elimine más fácilmente las grasas, las impurezas y el polvo que se acumulan y ensucian el cuero cabelludo.
Pero no DEMASIADO caliente...
Sin embargo, no te arriesgues a subir demasiado la temperatura: el agua demasiado caliente puede irritar e incluso dañar tu cuero cabelludo.
Con una exposición excesiva, tu cuero cabelludo debilitado puede volverse vulnerable a otros factores irritantes, como los productos de peinado o los microbios que causan la caspa.
Entonces, ¿qué tan caliente debe estar?
Necesitas una temperatura lo suficientemente alta para limpiar a fondo las grasas y las impurezas, pero no demasiado caliente para evitar cualquier irritación.
Una temperatura justo por encima de la del cuerpo es ideal, es decir, alrededor de 38 °C.
Este es el equilibrio ideal para mantener tu cabello limpio y sano y para proteger tu cuero cabelludo de irritaciones.
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